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Dexter, nuestro asesino serial favorito

Dexter Morgan no es la clase de hombre que presentarías a tu mamá. Algo así reza el libro que sirvió de guía de arranque a una de las más fabulosas series que actualmente se emiten. Y ciertamente lleva razón: Dexter es un médico forense, inteligente, guapo y amable, que guarda un oscuro secreto, pues algo malo hay en él, ya que tiene un deseo compulsivo por asesinar personas.

Como en Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Dexter va de un modo a otro; por el día es un novio gentil, hermano ejemplar y excelente investigador en el departamento forense de la policía de Miami, de quien nadie despertaría la más sutil sospecha, pero una vez que el sol se ha escondido y la presa ha sido seleccionada bajo un escrupuloso código justiciero, Dexter se convierte en un asesino sediento de muertes.

Sin embargo, nuestro protagonista no mata por matar, sino que respeta un código: Sólo puede acabar con aquellos que lo merezcan, a los criminales que han sobrepasado a la ley. Astuto, agresivo, conocedor de la naturaleza humana, Dexter limpia las calles de Miami con su talento y necesidad. Como una especie de héroe contemporáneo.

La serie nos introduce a un Dexter solitario en su interior; sabiéndose un monstruo que merece la pena de muerte por sus actos, por lo que se oculta detrás de varias máscaras, hasta que un misterioso asesino en serie, como él, irrumpe la calma de Miami. Dexter no puede estar más emocionado: Allá en el mundo hay alguien como él.

El juego inicia cuando el misterioso asesino contacta con Dexter, como invitándole a jugar, de criminal a criminal. ¿Quién será mejor jugador? ¿Y por qué este asesino parece saber tanto de Dexter? Y así se desarrolla toda la primera temporada, con un final inesperado, mágico, conmovedor.

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